lunes, 8 de enero de 2007

La pesadilla de Darwin

Hubert Sauper comenta en la página oficial de este documental(http://www.darwinsnightmare.com/): “La pesadilla de Darwin es una historia sobre humanos entre el Norte y el Sur, sobre globalización y sobre pescado”.
En la década de los 60, fue introducida en la fauna del Lago Victoria la Perca del Nilo (Lates niloticus), conocido como mero. El problema que denuncia la película (y de ahí su nombre relacionado con el investigador que formuló la teoría de la evolución) es que su voracidad, la prodigiosa manera como se ha multiplicado en los últimos años y la gran necesidad que tiene de comida (puede llegar a pesar 200 Kg y tener dos metros de longitud) está destruyendo la cadena ecológica del lago y ha terminado por esquilmar de pescado toda la zona. Especies como los cíclidos, que son valiosísimos para la conservación de niveles de oxígeno en el agua ya que se nutren de algas, plancton y otros seres microscópicos, están siendo víctimas de la voracidad de la perca. La lenta exterminación de 210 especies de cíclidos supone un cambio del milenario equilibrio ecológico del lago y un proceso de degradación de la calidad del agua y la multiplicación de microorganismos: la llamada eutrofización.
Hubert Saupert deja hablar a los protagonistas del film. Explica la desgarradora situación de 25 millones de personas que viven en los alrededores del lago, más de la mitad de las cuales se encuentra en situación de desnutrición. La comunidad local no se puede permitir ni tan siquiera comprar lo que ellos mismos han pescado o que han ayudado a procesar. Se limitan a consumir los desperdicios de la industria procesadora y las espinas.
Una de las preguntas que se hace la película es: si lo que se llevan es pescado ¿qué es lo que traen los aviones? ¿Vienen de vacío? A lo largo de la misma el espectador intuye que, para hacer el viaje económicamente beneficioso, tienen que traer un cargo para el que por desgracia hay bastante demanda en la zona: armas.

La pesadilla de Darwin es un film crudo, lleno de detalles y aderezado con una extraña mezcla de la resignación y la dignidad que destilan los protagonistas entrevistados, a los que el director consigue acercarse con asombrosa facilidad. Consigue estar lo suficientemente cerca de pilotos, políticos y propietarios de fábricas procesadoras de filetes para mostrarlos no como villanos sino simplemente como personas que intentan sobrevivir. Precisamente esto permite experimentar la brutalidad de las injusticias desde múltiples ángulos con personas cercanas como protagonistas.
Este documental no deja indiferente. En Francia hay una campaña de boicot contra la perca del Nilo procedente del Lago Victoria. En España, diversas entidades advierten de la pesadilla que supone la alimentación global con la campaña No te comas el mundo, una propuesta destinada a promover el reconocimiento de la deuda ecológica, la exigencia del derecho a la soberanía alimentaria de todos los ciudadanos y a desmontar los mitos creados sobre esta temática.

“La pesadilla de Darwin” (2004) recibió el premio especial del Jurado y condecoración del cine comunitario en el Festival Internacional de Cine Documental de Yamagata en 2005.

5 comentarios:

Cinéfila dijo...

Se nota que te gusta la biología, ejem, al menos un poquito. Me ha encantado tu crítica. La voy a ver segurísisimo

LA VIDA EN 35 MM dijo...

Esperaré ansioso esta película... como geógrafo el tema me interesa mucho. Y en Segundo lugar porque todo el tema de la evolución siempre me ha sorprendido.

gran Blog

saludos

warcelo@hotmail.com dijo...

Un documental espeluznante, increible, estremecedor. Debería ser difundido mucho más. Es una más de las crudas realidades por las que occidente pasa, se aprovecha y tolera, provocando la ruina y el exterminio no solo de la naturaleza,sino de toda una geografía humana.
Saludos

Murasaki dijo...

Como dice el director, Hubert Sauper, lo peor es que este documental podría haber sido rodado en muchos otros lugares, ya que la globalización afecta a muchos, aunque solo beneficia a unos pocos. La conservación, la eutrofización está en nuestras manos, solo falta gente dispuesta a ponerla en práctica.

Anónimo dijo...

Me gusta que no solo se hablen de películas de reciente estreno, sino de documentales como es este caso.
Gracias Murasaki.